Publicado el 18/11/2020

Ayurveda: Agni, el fuego digestivo

Desde el ayurveda, ciencia de la vida, se considera que el universo está formado por 5 elementos: éter, aire, agua, tierra y fuego. Cómo es afuera es adentro, por lo tanto, nuestro cuerpo, un microuniverso, es el resultado de la combinación de estos elementos. Hoy voy a compartirles acerca del elemento que es capaz de transformar los alimentos en nutrientes, que luego serán parte de nuestros tejidos: el agni  que en sánscrito significa fuego.

Existen muchos tipos de fuego, pero el más importante es el ubicado en la boca del estómago, dando calor y temperatura desde el centro de nuestro cuerpo, el plexo solar. Es el que determina la capacidad digestiva de cada individuo.

Cuando el fuego digestivo funciona de manera correcta, el alimento es bien digerido y las células se nutren de manera perfecta. Nos da vitalidad e impulsa a la acción. Sin embargo, cuando el agni no funciona bien, los alimentos no se metabolizan, quedan mal-digeridos y atascados en nuestro cuerpo. Esto genera un bloqueo, un desequilibrio en las bacterias que colonizan nuestros intestinos, conduciendo a la fatiga, estreñimiento, migrañas y el desarrollo de varias enfermedades autoinmune. Incluso se relaciona con nuestro estado de ánimo.             

Doshas

La calidad de nuestro fuego digestivo va a depender de nuestro dosha o biotipo predominante. En ayurveda existen 3 biotipos: vatta, pitta y kappha. Pero a manera práctica podemos observar cómo es nuestra eliminación de desechos (si es dificultosa o no constate), si nuestra digestión es lenta, si tendemos a retener líquidos, acumular grasa, generar flema y a una temperatura corporal más bien fría nos habla de un fuego digestivo bajo e irregular. Por otro lado, si nuestra tendencia es a la acidez, reflujos, sudor, a procesos de sangrado como gingivitis o abundante menstruación, problemas en la piel como acné y rosácea, nuestro agni está exacerbado.                                                                                                                                     

El agni no solo alimenta a todas las funciones metabólicas del cuerpo, sino que también otorga energía al cuerpo mental y emocional. Es de energía Yang, nos da la motivación y el impulso de hacer las cosas, el coraje de ir detrás de aquello que anhelamos. Una falta de concentración, emprender algo y después abandonarlo, irritabilidad emocional, enojo, ira, miedo, exceso de control y obsesión por la perfección también nos habla de un agni en desequilibrio.

Qué altera y qué activa el fuego digestivo

Los alimentos de difícil digestión como carnes y lácteos, ultraprocesados (harinas y azúcares refinados, conservantes, colorantes) y el trigo, alteran el fuego digestivo. Al igual que comer de manera rápida y ansiosa, sin masticar bien los alimentos y sin respetar las señales de hambre del cuerpo.

Beber agua entre tibia-caliente en ayunas, consumir jengibre en forma de infusión antes o después de las comidas ayudan a que nuestro agni se active. Para aquellas personas que tienden a temperaturas frías y mala digestión (sensación de pesadez), es conveniente el consumo de comidas calientes con agregado de condimentos. Pueden consumir menta piperita como planta medicinal. Para aquellas personas con fuego exacerbado, se recomienda comidas frías con predominancia de verduras de hojas verdes, y plantas medicinales como nencia.

El saludo al sol (surya namaskar) como aquellas asanas que involucren el trabajo del plexo solar como apanasana o pavanamuktasana, el arado (halasana), la cobra (bhujangasana), parada de cabeza (sirsasana), ayudan a restaurar el fuego.

La energía de agni

Como se mencionó anteriormente, el agni se aloja en nuestro tercer chakra manipura y nos habla de la auto-confianza, la fe y certeza hacia nosotros mismos, de nuestro poder personal, del regalo que venimos a manifestar en este mundo. Es esa conexión con el sol que llevamos dentro, con lo que nos hace brillar, con lo que nos apasiona y nos hace latir el corazón y el coraje para ir detrás de ello.

Es la energía del signo de Leo en la astrología y del Arcano N 19, “El sol” en el Tarot. Nos hablan de volver a conectar con nuestra autenticidad, con lo más verdadero de mí, la libertad de poder ser yo mismo sin miedo al rechazo. Nos invita también a conectar con esa parte lúdica, de ver la vida con los ojos de un niño, conectar con nuestra esencia y permitirnos un tiempo de hacer aquello que nos apasiona. Conectarnos con nosotros mismos es darnos la oportunidad de emitir la luz que todos llevamos dentro.

Como dice Clarissa Pinkola en su libro “Mujeres que corren con los lobos”: “Lo peor que puede hacer una persona es congelarse. La frialdad es el beso de la muerte de la creatividad, de la vida. Aunque se trate de un mecanismo de protección, es algo muy duro para la psique espiritual, pues el alma no responde a la frialdad sino al calor. Por regla general, una cosa no puede congelarse si se mueve. Moveos pues, no dejéis de buscar.

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Anita De La Quintana

Nutricionista Vegana

Instr. Yoga Dinámico

Instagram: @anitadlaquintana

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Publicado por Ana de la Quintana

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