Publicado el 11/11/2021

¿Por qué nos cuesta tanto prestarnos atención?

Pareciera que fuera un sacrificio, una tarea muy ardua, eso que siempre dejamos para el final. ¿Por qué tenemos que llegar a estrellarnos para darnos cuenta de nuestra humanidad?.

Soy una persona perseverante y autoexigente, bastante crítica, una inconformista. Hasta que no me sale, no paro. Pero es que a veces me pierdo en resultados y me olvido del proceso.

Desde el año pasado me encuentro practicando mis dos pasiones, Ashtanga y escalada, a la par. Como un tren bala, mi semana se basaba en dos días de entrenamiento en muro, tres días Ashtanga y el fin de semana a la sierra, a la roca. A mitad de año me diagnosticaron túnel carpiano y varios traumatólogos escuetos en su baraja de soluciones me dijeron que debía operarme, frenando por completo mis pasiones, mi ritmo, mi “vida”. En el medio de un viaje hacia el interior, cuestionando mi vincularidad e impotente por sentirme inmovilizada, el covid terminó de tumbar mi cuerpo y mi estado de ánimo. Pero ese fondo que toqué me dió perspectiva.

Pienso que la práctica debe adaptarse a cada uno y no viceversa. Y pude comprobarlo en carne propia. De a poco fui volviendo, disminuyendo los chaturanga, enfocándome en los dristis, intentando repartir el peso equitativamente para no empeorar mi lesión, acompañada por mis maestres y seres queridos. El resultado fue una presencia total, que ninguna clase pasa ya como una rutina sino como un regalo, un reflejo de cómo me encuentro y qué tan gentil soy conmigo. Tanto en el mat como fuera de él.

Me agradezco haber frenado, quebrado, desarmado, para poder volver a armarme todas las veces que lo necesite, desde la paciencia y sin juzgarme. Un amigo y profesional osteópata me dijo que la decisión era mía, y que nadie podía apurarme, ni siquiera yo misma. Que el cuerpo sabe lo que la mente aún no se dió cuenta. Entonces, ¿por qué nos cuesta tanto atendernos? ¿Por qué no dejamos de considerarlo como una pérdida de tiempo, un acto egoísta, o acaso una debilidad? Si no podemos amarnos, atendernos a nosotros mismos, ¿por qué habríamos de hacerlo con los demás? ¿Acaso no hay tiempo más valioso que el que nos dedicamos a nosotres mismes?.

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Publicado por Juli Esquivel

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