Publicado el 19/03/2021

Yoga, Dolor y Movimiento, un camino de aprendizaje

La profe de Yoga, Sabrina Jotta, investiga sobre el dolor en nuestra práctica: Yoga, Dolor y Movimiento, un camino de aprendizaje.

¿Por qué cuando tenemos alguna patología o dolor en una parte especifica del cuerpo, algunas clases de yoga nos hacen sentir físicamente peor? ¿No se supone que es una práctica que hace que nuestros cuerpos sean más fuertes, más flexibles, más equilibrados?

Sí, pero el dolor es algo complejo. DEMASIADO complejo, diría yo. Entonces, cómo sabemos qué es el dolor y qué tiene ganas de decirnos, de enseñarnos?

Bueno, en términos simples, el dolor es un indicador de que algo no anda bien, de que algo no está completamente integrado en nuestro cuerpo. Cuanto más dolor sentimos, menos integrados estamos. Sea el dolor proveniente de un aspecto físico, energético, emocional, causal o espiritual, el mismo es un reflejo de algún desequilibrio. Y eso te puedo asegurar que es un facto, es simple así como lo digo!!

Lo que pasa es que en la mayoría de los casos, nosotros omitimos las señales del cuerpo, no prestamos atención al dolor. Practicamos sin consciencia, haciendo movimientos que muchas veces son incorrectos, y que nos llevan incluso a agravar algún dolor especifico. O mismo porque no eligimos la opción de adaptar la práctica, y en ultima estancia muchas veces abandonamos la misma.  

Si abordamos el dolor como capas, primero tenemos las capas físicas, que son bastante fáciles de localizar y acceder. Ejemplo: los dolores en las articulaciones, las lesiones, hematomas, etc…

En seguida, tenemos las capas más sutiles y fluidas, las más difíciles de identificar y acceder. Ejemplo: los dolores que se relacionan con las cuestiones mentales y emocionales, lo que llamamos de patrones superficiales.

Y por debajo de ellas, tenemos más capas, que se relacionan con las cuestiones arraigadas, las que dicen que son de origen ancestral y quizá hereditarias. Las conocidas como nuestros patrones profundamente arraigados, que a menudo no alcanzamos acceder, a menos que lo hagamos de manera activa y constante.

Lo que tiende a suceder es que nosotros, seres humanos, queremos acceder a esas capas más profundas y profundizar en esos patrones profundamente arraigados, cambiarlos y reorganizarlos, sin acceder y superar primero las capas más superficiales del dolor. Una vez más, ansiosos, salteando etapas y nos dejando llevar por el ego, por la mente, que miente.

Pero, qué pasa si no logramos superar las primeras capas del dolor y los malestares físicos? Si seguimos intentando penetrar en las capas más profundas, con la esperanza de encontrar una respuesta, cuando ni siquiera hicimos algunas preguntas específicas a nosotros mismos?

Mi práctica de yoga está sufriendo cuándo estoy ejerciendo presión sobre alguna parte especifica de mi cuerpo que este dolorida?

Mi práctica de yoga es económica o utilizo demasiada energía en partes donde no necesito? Estoy trabajando bien con la distribución de peso de mi cuerpo? Con la relación fuerza versus flexibilidad?

Estoy aplicando uno de los aspectos más importantes del yoga en mi práctica, ahimsa, la no violencia? Adapto las posturas (asanas)?

Te dejo que reflexiones hoy a respecto de esas cuestiones, y seguimos desmenuzando sobre este tema en el próximo post.

Por Sabrina Jotta Texto inspirado en un articulo del yogui Chris Fox, mis estudios y experiencia personal

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Publicado por Sabrina Jotta

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